
El renacimiento del Uranio: entre la transición energética global y las posibilidades de San Juan
El renacimiento del Uranio: entre la transición energética global y las posibilidades de San Juan En un mundo que busca alternativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el...
El renacimiento del Uranio: entre la transición energética global y las posibilidades de San Juan
En un mundo que busca alternativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el uranio ha vuelto al centro de la escena global como un recurso estratégico indispensable. Este mineral, fundamental para la generación de energía nucleoeléctrica, atraviesa un momento de alta demanda impulsado por la transición hacia fuentes de energía "limpias" y la necesidad de autonomía energética de las grandes potencias.
Un mercado global en expansión
El panorama mundial del uranio está marcado por una fuerte concentración. Australia (28%), Kazajistán (14%) y Canadá (10%) lideran las reservas mundiales de recursos recuperables. En términos de producción, Kazajistán domina el mercado con un 38,8% de la oferta primaria, seguido por Canadá y Namibia.
La demanda no se queda atrás: se proyecta que la capacidad de generación nuclear podría duplicarse hacia el año 2050. Países como China están liderando esta carrera, con 34 reactores actualmente en construcción y planes para expandir drásticamente su infraestructura nuclear. Esta efervescencia ha impactado en los precios, que, tras años de estabilidad en niveles bajos, registraron promedios de 70,55 USD/lb en 2024, reflejando la incertidumbre geopolítica y la reactivación de proyectos mineros a nivel global.
Argentina: una tradición nuclear con desafíos productivos
Argentina es pionera, siendo uno de los tres países latinoamericanos que generan energía nuclear y el que cuenta con la mayor cantidad de reactores operativos. Sin embargo, a pesar de contar con tres centrales (Atucha I, Atucha II y Embalse) que requieren unas 220 toneladas de uranio anuales, el país no produce el mineral desde 1997.
Esta situación ha generado una balanza comercial estructuralmente deficitaria, obligando al Estado a importar el insumo desde países como Canadá y Kazajistán. Para revertir esto, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el sector privado avanzan en una cartera que incluye 21 proyectos en distintos estados de desarrollo en provincias como Chubut, Mendoza, Río Negro y Salta.
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