
Las fronteras de un país posible
Hasta 1880, la línea que atravesaba el sur de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza todavía separaba –como una verdadera frontera- a la Argentina crioll...
Hasta 1880, la línea que atravesaba el sur de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza todavía separaba –como una verdadera frontera- a la Argentina criolla de la "pampa inmensa" y la "llanura sin compasión, desértica, infinita" (Edilio Pigatto).
El desierto, aunque nos cueste ubicarnos ahora, no era otra cosa que la otra mitad del país mismo: la gran pampa húmeda y el Sur argentino, cuyas ciudades y provincias existen hoy gracias a los resultados de aquella decisión soberana.
A partir de 1879, aquel inmenso territorio, codiciado por propios y extraños y apenas habitado, integraría ya no solo en forma nominal sino efectiva el mapa argentino y latinoamericano, asegurando nuestra soberanía sobre la pampa y la Patagonia, las Malvinas, el Mar y la Antártida Argentina.
Como hemos apuntado, aparte de las invasiones permanentes de los indios "fronteras" adentro, costosas en vidas y bienes, la Pampa y la Patagonia aparecían como un territorio cuasi desértico codiciado por potencias extranjeras, una de las cuales ocupaba ilegal e ilegítimamente desde 1833 nuestras Islas Malvinas.
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