
Viñateros sanjuaninos pidieron a Orrego una intervención urgente para recomponer el precio de la uva
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La Asociación de Viñateros Independientes de San Juan mantuvo una reunión con el gobernador de la provincia, Marcelo Orrego, para exponer la crítica situación que atraviesa el sector y solicitar la intermediación del Gobierno provincial con el objetivo de mejorar el precio de la uva. Del encuentro participaron también representantes de la Federación de Viñateros y de la Mesa Vitícola, en un intento por unificar posiciones frente a una coyuntura que los productores califican como una de las más graves de las últimas décadas.
Según informaron desde la entidad, durante la reunión se le presentó al mandatario provincial un informe detallado sobre la evolución de la producción, el consumo, las existencias de vino y los precios pagados por la uva entre 2022 y 2025, con datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). En base a ese análisis, los viñateros advirtieron que la vitivinicultura argentina atraviesa "uno de sus peores momentos de los últimos 50 años".
El documento señala que entre 2022 y 2025 la producción promedio anual fue de 18,25 millones de quintales de uva, con un promedio de elaboración de 10,47 millones de hectolitros de vino y 3,07 millones de hectolitros de mosto. En ese período, el consumo total —sumando mercado interno y exportaciones— fue inferior a la producción, generando un excedente acumulado cercano al 5%. A su vez, las existencias de vino al 1 de diciembre de cada año se mantuvieron prácticamente constantes, con un promedio de 10,77 millones de hectolitros a nivel nacional.
Para la Asociación de Viñateros Independientes, este equilibrio aparente de stocks no justifica el derrumbe del precio de la uva. En ese sentido, apuntaron directamente a una decisión regulatoria que, a su entender, profundizó la crisis: el adelantamiento de la fecha de liberación de los vinos nuevos. Históricamente fijada para el 1 de junio, la liberación fue adelantada a marzo, lo que incorporó al mercado un sobrestock estimado en 2,3 millones de hectolitros —equivalente al consumo de marzo, abril y mayo—, provocando una virtual paralización del mercado y un fuerte desinterés de las grandes bodegas en comprar uva.
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